La universidad del siglo XXI
Es necesario re-pensar la nueva universidad del siglo XXI, para poder responder a las demandas ineludibles que hoy enfrenta: administración eficiente, fuentes alternativas de financiamiento, vinculación con el sector productivo y visión de futuro. La sociedad demanda educación de calidad. Los estudios prospectivos son indispensables para pensar la sociedad del próximo siglo en la que vivirán nuestros egresados que hoy pasan por la universidad. La visión estratégica es una forma de trabajo que conduce a la adecuación de las instituciones a un entorno cambiante, como fórmula de equilibrio entre permanencia y cambio. Se han identificado tendencias en la educación superior que permiten atisbar modelos alternativos de esa nueva universidad que mantenga el equilibrio entre calidad, eficiencia y equidad. El cambio dependerá de un liderazgo académico innovador y de las virtudes del carácter que actualice dicho liderazgo. El dilema es entre saber qué debe ser, poder provocar los cambios y querer enfrentar los riesgos.
LECCIÓN 2
Atributos de las organizaciones de éxito
Estos son los ocho atributos de las organizaciones de éxito:
- Una inclinación hacia la acción
- Autonomía y capacidad emprendedora
- Estar cerca de los usuarios
- Manos extendidas e impulsadas por valores
- Pegarse a la obra
- Forma simple y personal enjuto
- Propiedades simultáneamente sueltas y apretadas
Está en manos de los líderes académicos el escoger el camino que conduce hacia el siglo XXI. El dilema está entre saber lo que debe hacerse, poder provocar cambios que logren institucionalizarse exitosamente y querer correr los riesgos que el cambio implica.
La importancia de los valores en la educación superior
Para que un país se supere, es preciso reflexionar sobre cómo realizar un cambio múltiple en la estrategia formativa de los valores éticos y espirituales, en la definición de los actores responsables de dicha formación, de los espacios y del método adecuados a la misma. De ahí surge un giro en la manera de entender el papel que le corresponde a la educación, en particular a la universitaria, en relación con la formación ética en el campo económico. Se trataría de un cambio que resulte coherente con la manera de ver la generación de los valores, en la que se liga estrechamente con las prácticas sociales, económicas y políticas, de producción y reproducción de la vida. Conllevaría un esfuerzo por superar el divorcio que suele presentarse entre la dinámica de los procesos productivos y la de la educación formal.
Lección 4
Los cambios en los sistemas educativos
A continuación las principales demandas que los cambios plantean a los sistemas educativos y que se incorporan a las agendas de especialistas y de gobernantes:
- Preparar ciudadanas y ciudadanos capaces de convivir en sociedades marcadas por la diversidad, capacitándolos para incorporar las diferencias de manera que contribuyan a la integración y a la solidaridad, así como para enfrentar la fragmentación y la segmentación que amenazan a muchas sociedades en la actualidad.
- Formar recursos humanos que respondan a los nuevos requerimientos del proceso productivo y a las formas de organización del trabajo resultantes de la revolución tecnológica.
- Capacitar al conjunto de la sociedad para convivir con la racionalidad de las nuevas tecnologías, transformándolas en instrumentos que mejoren la calidad de vida.
Lección 5
Desentralización y autonomía
Desentralización y autonomía
Las nuevas demandas educativas refuerzan la defensa de la escuela como institución destinada prioritariamente a la transmisión y apropiación del conocimiento sistematizado. El éxito de este nuevo enfoque dependerá del equilibrio que se alcance entre los dos ejes de la organización institucional de los sistemas educativos: el eje de la unidad que promueve la integración y el eje de la descentralización que reconoce la diversidad. En la última década se han producido estudios sobre la descentralización que tienden a enfatizar la dimensión local como un ámbito privilegiado de intervención. El surgimiento de la escuela como una organización con cierta autonomía es uno de los procesos más significativos que están ocurriendo en la transformación de los sistemas educativos. Los procesos de descentralización se efectivizan en las escuelas cuando se acompañan con autonomía y con poder de decisión sobre aspectos sustantivos de su quehacer.
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